lunes, 31 de enero de 2011

PERIPECIAS DE UN VIAJE ACCIDENTADO


Para no morir en el aburrimiento que siento en Ayacucho, les contaré como fue mi accidentado viaje desde Trujillo hasta la mismísima Huamanga.

Como no disponía del efectivo suficiente para viajar en una agencia de ´respeto´, me embarqué como muchas otras veces en los buses semi formales en la terminal (menos formal aún). El reloj marcaba las 10:45 pm y el bus no se movía ni un milímetro, y todos los viajeros estuvieron acalorados tanto por la demora y por la sensación de calor propia del verano.

11:30 pm y recién empieza a rodar 'El Prince' -Así se llamaba el susodicho bus-, empiezo a descargar algunos programas en el celular y trato de pasar el tiempo hasta conciliar sueño. El bus tenía 3 televisores: el primero tenía señal abierta y con la imagen lluviosa; el segundo estaba malogrado; en el tercero pusieron una película de artes marciales. Yo estuve en el tramo del televisor malogrado.

Antes de la hora, cuando ya casi había conciliado sueño, un olor a caucho quemado nos despierta y toda la gente se levanto algo asustada. Se detuvo el bus a un costado de la pista en un lugar desierto y con la noche totalmente oscura. Pensé: "Ahora nos asaltan y se jodió todo". Afortunadamente no pasó a mayores y sólo después de mas de media hora continuamos con el viaje, lento, pero seguro.

9:30 am llegamos a Lima, como no hay una terramoza a bordo ni siquiera nos dieron la bienvenida (no se puede pedir más). Luego, en busca del pasaje para Ayacucho a la agencia Molina situada a una cuadra del paradero final de la agencia que viaje desde Trujillo. Quise comprar un pasaje para el medio día y llegar en la noche a Huamanga, pero nada, los pasajes se habían agotado y solo quedaban uno que otro para la noche. Caballero, como decimos en mi país para decir 'resigando', compré uno para las 10:00 pm.

Luego de pasar gran parte de día con la familia (motivo de mi próxima entrada), me acerqué a la agencia media hora antes (como debe ser) y abordé el Bus rumbo a Huamanga. Una vez arrancó en bus con unos 15 minutos de retraso, avanzamos unas cuadras y para mi sorpresa ingreso a otro paradero. Luego, recorrimos unos 15 minutos de tiempo e ingresó a otro paradero, esto ya parecía una combi!!!.

Una vez que salimos del último paradero me relajé y me dispuse a dormir plácidamente (eso pensaba yo), cuando de pronto, a una hora de haber salido (del primer paradero) el carro se detuvo a un costado de la carretera y otra vez, carro averiado!. Nooooo!!! dije, no es posible que suceda lo mismo en menos de 24 horas. Toda la gente quería que venga otra unidad de la empresa para que nos auxiliara y lleve a nuestro destino y no perder más tiempo. Después de unos minutos, no se que pasó pero el bus retornó a la carretera. Con algo de temor interno continuamos el viaje, igual de lento, pero algo seguro.

Desperté poco más de las 6:00 am y aun no llegábamos a Huamanga, así que me dispuse a ver los paisajes serranos que se tornaban nublados por las lluvias estacioanales de la noche anterior.



8:25 am, después que nuestro avezado conductor rebase a unos tres buses (con unas maniobras temerarias), llegamos a nuestro destino sanos y salvos. Cansados pero vivitos y coleando.

link de las fotos: http://chapatuparadero.lamula.pe/page/3/



http://compartiendovivenciaspersonales.blogspot.com/2010/08/trabajando-en-huamanga.html

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