martes, 12 de mayo de 2009

NUEVOS AIRES, NUEVAS EXPECTATIVAS

Son las 22:03 horas del día martes 12 de mayo y estoy en casa, a punto de viajar a Lima y nuevamente retomar mis labores cotidianas en el trabajo.

Estos días han servido para recuperar fuerzas, conversar acerca de las cosas del Padre, visitar a mi nuevo doctor y empezar a cambiar en sentido a mi vida poco a poco.

Viajé a Trujillo el viernes pasado. Era necesario para visitar a mi madre en su día, aunque trato de estar en comunicación (de cualquier forma) casi todos los días. El domingo la pasamos en familia con casi todos los hermanos, solo faltó "Edy", no pudo viajar desde Piura.

El día de ayer (lunes) me levanté temprano y con la urgencia de visitar a un nuevo doctor (internista debería ser). Buscamos en la guía y encontramos a varios, pero optamos por uno que tenga buena experiencia. Llamamos al Dr. Neciosup, coordinamos la cita y salimos.

Conocí a mi nuevo doctor. Es un señor de edad, conocedor de su profesión, conversador de primera, tengo confianza en el. Conversamos buen rato acerca de lo que me estaba pasando, me tomó la presión, pulmones, órganos internos, etc. Me dijo que todo estaba bien. Le respondí que no me sentía bien de ciertas zonas puntuales de mi cuerpo (me sentía confundido). Me recomendó que me practicara exámenes de orina, sangre y una ecografía cervical.

Ese mismo día dejé la muestra de orina y me realizaron la ecografía. Al siguiente día fuí a dejar la muestra de sangre (en ayunas).

Hoy martes en la tarde, recogí los análisis y fui a ver al doctor, mi viejo doctor. La puerta del consultorio está abierta, no hay pacientes. Entro al consultorio y el revisa los resultados, se alegra que todo esté dentro de los rangos normales (no sé porqué, pero el siempre supo eso). Despues de hablar mas de una hora (conversador es mi doctor) sobre temas de mi salud y otros temas, me receta tomar unas Prozac por las noches, eso te ayudará con lo que tienes, me dice. Yo le creo, pero le digo: "Yo tengo mucha fé en Dios, se que todo saldrá bien". El me dijo que tambien tiene fé. Nos despedimos y quedamos para una nueva consulta dentro de 15 días.

Es tarde, debo preparar las maletas para viajar a Lima. Cerca de las 11:00pm tomo el taxi rumbo al terminal, subo al primer bus con menos asientos vacios. Estoy saliendo rumbo a Lima, tomo mi prozac, me siento adormecido, me quedé dormido.

viernes, 1 de mayo de 2009

VIAJE A TRUJILLO

SALIENDO DE LIMA

Por fin llego el fin de semana largo por el día del trabajo, preparo maleta y canguro para viajar rumbo a Trujillo. El viaje será pesado pero vale la pena estar reunido con la familia.

Como de costumbre preparo la maleta a última hora, ropa ligera, una chompita, sandalias, calzoncillos, una colonia y dos libros (los cuales debo terminar de leerlos urgentemente).

El teléfono suena y suena, no para de sonar; Marco (el administrador) llamaba para coordinar la llegada del vigilante que cuidaría de la casa en nuestra ausencia. Siendo las 20:30 horas aparece el joven vigilante, se veía débil, enclenque, pequeño, no se si fue la mejor decisión para que vigile la casa estos días, pero que puedo hacer, ya estaba saliendo rumbo a abordar mi “bus cama” en “Fiori”.

Apenas llegamos al terminal, abordamos el mejor bus para poder viajar tranquilos, no demoramos más de 15 minutos para iniciar con el viaje de 9 horas y media que duraría. No encontramos asientos juntos para viajar con mi sobrino, así que me apresuré y elegí un asiento libre, mi compañero de viaje era pasajero de reducido tamaño (ventajoso para viajar tranquilo y poder darme mis estiraditas mientras duermo). Piña mi sobrino, no tuvo otra opción de viajar junto a una señora con su pequeño hijo (algo realmente incómodo para mi).

Para conciliar el sueño empecé a armar mi “cubo mágico”, lo armé tres veces y me aburrí, mientras a mi costado, mi compañero de asiento, “el pigmeo”, jugueteaba con su desgastado Blackberry (llamando, chateando, leyendo correos, de todo hacía). En un momento determinado pensé coger su veterano juguetito y tirarlo por la ventana porque no me dejaba dormir. Por fin concilie sueño, pero este no duró mucho, el pequeño hijo de la señora que era compañera de asiento de mi robusto sobrino empezó a toser copiosamente, pensé lo peor, buscaba alguna señal para descartar cualquier vínculo con la manoseada “Gripe porcina”. Felizmente, su sabia madre hizo que apagaran el aire acondicionado, lo cual termino con la tos del pequeño pero nos jodío todo el viaje a los demás pasajeros (viajar sin aire acondicionado es fatal).

Ya es de día, estamos llegando a Trujillo, que lindo es Trujillo, pero sería mas lindo si los índices de delincuencia no fueran tan elevados.

VISITA AL DOCTOR

Llamaron a doctor para que practique una Ecografía a mi padre, pues este presentaba unos dolores por haber comido un “King Kong” completo, bueno, casi todo. El doctor diagnosticó infección en los intestinos, fuimos corriendo a la farmacia a comprar todos los medicamentos prescritos.

Antes de salir del consultorio le comenté al doc acerca de mi evolución de mi salud, me recetó unos medicamentos para reforzar mis problemas de falta de sensibilidad en manos y pies (según el es relativo a una neuralgia), y otro medicamento para las vías urinarias (no antibiótico), lo que si conversamos es que el próximo lunes tendría que escanear los resultados del urocultivo para ver que medicamente finalmente será prescrito.

Salimos del consultorio rumbo a la farmacia mas surtida de Trujillo, compramos medicinas para mi madre, mi padre y para mi. Cuando caminábamos con la compra de los medicamentos en las manos, miro a mi padre y le digo: “Viejo, estamos hasta las huevas no?”, el me responde diciendo: “Si hijo, estamos hasta las huiflas” y reímos por breves segundos.